Silencio… Eso es lo que siento cuando ella me mira, el mundo calla a pesar de seguir su curso, mi cabeza entra en un agradable vacío del cual solo puedo oír su voz, ¿Quién me iba a decir a mí? que mi cabeza podría estar en silencio, la misma que ha estado más de dos décadas sin parar de pensar, preocupada por el mañana, el ayer y el hoy. Yo que muy extraña vez consigo estar tranquilo, me vuelvo manso y calmado con solo oír su voz. ¿Quién me lo diría a mí?
Os he de reconocer que podría pasarme la vida entera viéndola hablar de esos temas que a ella tanto la gustan, hay veces en las que se molesta en explicarme cómo funcionan las cosas y he de tener mucho cuidado para prestarla atención porque cuando la miro no pienso más que en la bella forma que tienen las comisuras de sus labios, en esos ojos que pueden parecer normales a la vista de muchos pero que tienen más magia que los de nadie, porque cuando habla de lo que ama sonríe, aquel espectáculo es como cuando terminas de escuchar una orquesta de las que te acarician el corazón o que te lo encogen y el director de orquesta hace un gesto suave como el que hace una hoja al caer, ese momento que te conmueve de belleza.
Tu voz es la melodía exacta para mis oídos, cada palabra, sílaba o frase, me gusta hasta cuando te enfadas, aunque eso no quiere decir que no te tome en serio, ya lo sabes. Me encanta el sonar de tu sonrisa, los suspiros, tus silencios y los míos, tus promesas y las mías, amo lo nuestro por encima de mí, aunque todo el mundo pueda decir que eso está mal, realmente es así. Amo tú cara de sorpresa, aunque no todo son cosas bonitas porque cuando estas triste me puede la agonía y busco mil y un maneras de ayudarte por si una no fuera suficiente y si no puedo me amargo un poco pero intento hacer del mayor apoyo posible para que me sientas ahí. Tocas mi alma como una profesional amante de su instrumento tocando el piano, con una melodía pausada, pero con ritmo, con sus silencios, nuestros silencios, nuestro despertar como puede ser un buenos días o un he vuelto de la primavera, sentir un calor de hogar en el vaivén de las notas, que se nota que son acariciadas con amor. Porque la vida tiene partes blancas y negras al igual que las teclas de un piano, y tú las tocas todas las blancas para hacerme feliz y las negras para sentirme apoyado, y vaya si lo consigues, los problemas no parecen nada cuando estas a mi lado.

A día de hoy parece mentira que te conociera, que aquel pequeño por ciento de que pasase fuera nuestro junto a aquellas miradas y momentos compartidos. Porque cuando estoy contigo siento que el mundo nos pertenece y que solo estamos nosotros dos y nada mas, solamente tu y yo. Me dejare de romanticismos por una vez para darte las gracias, gracias por compartir tu tiempo conmigo, ya que el tiempo es el bien mas valioso del ser humano ya que no se puede recuperar, gracias por hacerme reír y apoyarme si estoy mal o nervioso, gracias por cuidarme cuando estoy desbalido. Gracias por hacerme sentir tan feliz como para que el primer pensamiento nada mas levantarme seas tú, que te cueles en mis sueños, gracias amor, gracias por ser tú… Marta.


