Viajar qué palabra tan hermosa parecida a decir un te quiero y que se asemeja a conocerse mejor a conocer a los demás; os recomiendo viajar, viaja cerca, viaja lejos, viaja solo, viaja acompañado, viaja con una frecuencia directamente proporcional a tus ganas de vivir. ¿Qué por qué viajar me preguntas? Porque es una de las cosas que no te arrepentirás en la vida, conoce gente, conoce culturas, sigue las guías, acércate a lo desconocido, pero viaja, siéntete como un aventurero en un libro de fantasía en el que tú eliges tu historia y descubre la magia de otra cultura con cada paso que te acerca a ella.
Come de todo, lo rico, lo malo, lo extraño; pero prueba y acuérdate de cada bocado que darás allí, porque nunca sabes si podrás volver a darlo. Anda hasta que no puedas sentir los pies y te fallen las rodillas, duerme, lo suficiente para descansar ya que es parte del camino y planea lo que harás mañana o improvisa, anda sin un plan establecido (de aquí salen los mejores momentos) y entonces aguarda, graba en tu memoria cada una de las situaciones que has recorrido durante el camino, ya que es más importante guardarlas en el recuerdo que compartirlas en cualquier red social. Guarda momentos, joder, anécdotas de esas que dirás «se las contaré a mis nietos» y que compartirás otro día con amigos y familiares.
Maravíllate con la diversidad de gente, la gastronomía, la cultura y el cielo ya que es diferente en cada lugar. Respira hondo, percátate de cada detalle y después de conocer la historia y la cultura, sal de fiesta, emborráchate, recena y métete en la cama destrozado o haz alguna diablura, aquí el límite lo pones tú, no tu cuerpo. Pásalo bien con amigos, ten un romance de una noche, ve a rincones invisibles donde solo tú y tus pasos sean los testigos del lugar, después recapacita solo si te sobra tiempo que para pensar ya está la rutina. Y, sobre todo, no te arrepentirás, porque cada viaje puede ser mejor que el anterior y es tiempo bien invertido, solo míralo con perspectiva.
Y cuando gires la vista atrás en el tiempo, ya siendo viejo, pensarás que el mundo es un pañuelo, por haberlo recorrido, que en realidad no está todo tan lejos y que no todo es tan grande como parecía.
Inspirado en un texto de CRISTIAN CAMBRONERO


